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Renacimiento italiano, Cinquecento (siglo XVI)

Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564)

 

    En arquitectura introdujo elementos nuevos como la sorpresa y el agobio espacial. Juega con lo inesperado y utilizó con gran libertad el lenguaje clásico; es decir, utilizaba en sus edificios los elementos clásicos sin respetar las normas clásicas. También, en sus obras se observa un juego de volúmenes que rompe con la armonía clásica.

 

   En escultura dominó las técnicas del bronce y mármol, materiales que trabajó en un primer momento bajo la influencia de las obras grecorromanas. Sus obras son perfectas en las formas, el equilibrio y la sensibilidad estética. En una segunda fase, evolucionó hacia la expresividad, el movimiento y la representación de la belleza idealizada. La culminación fue la representación de la fuerza contenida y máxima expresividad de los rostros, es la conocida terribilitá miguelangelesca. La expresividad dramática y el pesimismo trágico se fueron haciendo patentes en sus últimas obras; las proporciones se distorsionan y los gestos denotan sufrimiento.

 

   La obra pictórica de Miguel Ángel se caracterizó por un perfecto dibujo, perfecta representación de la anatomía humana, de gran musculatura y cuerpos alargados; son figuras concebidas como si fueran esculturas. Mediante el dibujo lograba los diferentes volúmenes y con los escorzos y gradación del color los diferentes planos.

 

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Doménikos Theotokópoulos, El Greco (1541-1614)

    La pintura de El Greco, con sus alargadas figuras, tiene un sello inconfundible. De Tiziano aprende el uso del color, de Tintoretto las elegantes figuras alargadas y de Miguel Ángel el dominio del dibujo. Su pintura se caracteriza por un cromatismo vivo de tonos rojizos y azulados, contrastes de luz, complejas composiciones cargadas de escorzos y figuras alargadas.

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